Opinión médica

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Uso de medicamentos antivirales

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Agustín Fernández, MD
Especialista en Medicina Interna Catedrático, Ponce School of Medicine Principal Oficial Médico de Medicare y Mucho Más (MMM)

Los antivirales son medicamentos que se pueden utilizar para el tratamiento de las infecciones virales, como por ejemplo las infecciones con el virus de la Influenza. Estos medicamentos deben ser recetados por un médico profesional.

Existen cuatro medicamentos antivirales para la Influenza aprobados para su uso en los Estados Unidos (oseltamivir, zanamivir, amantadina y rimantadina). Entre éstos, el oseltamivir (TAMIFLU®) y el zanamivir (RELENZA®) son efectivos para el tratamiento de la Influenza H1N1. Un quinto medicamento, PERAMIVIR IV, ha sido aprobado mediante una autorización de uso de emergencia (EUA, por sus siglas en inglés) para el tratamiento de ciertos pacientes con infección presunta o confirmada del virus de la gripe H1N1 de 2009, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).

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Oseltamivir

Aunque la vacunación anual anualmente contra la Influenza es una medida preventiva importante, los medicamentos antivirales constituyen el segundo método de defensa en el tratamiento de la Influenza. En pacientes adultos mayores y que por alguna razón no han podido ser vacunados, se debe iniciar el tratamiento con la administración de medicamentos antivirales dentro de los 2 días después del inicio de la enfermedad. De esta manera, estos medicamentos pueden disminuir la gravedad de los síntomas y acortar en 1 ó 2 días el período de enfermedad.

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zanamivir

Algunas personas propensas a sufrir complicaciones relacionadas con la Influenza tienen prioridad para el tratamiento con medicamentos antivirales durante esta temporada. Entre los grupos de mayor riesgo se encuentran: personas con enfermedades más graves (como aquellas hospitalizadas con contagio posible o confirmado de Influenza) y personas con infección presunta o confirmada de Influenza que están en mayor riesgo de desarrollar complicaciones (como adultos mayores de 65 años de edad y personas con determinadas afecciones médicas o inmunosuprimidas crónicas).