Entrevista

Entrevista a Jorge E. Lugo Rodríguez, MD. Los médicos tenemos que educar y ayudar a lograr una mejor calidad de vida

El Dr. Jorge E. Lugo (Lajas, 1928) es un reconocido cardiólogo, pionero de los cateterismos cardiacos en Puerto Rico, catedrático y líder en diferentes asociaciones médicas. Nos recuerda algunos aspectos esenciales de la profesión del médico poniendo énfasis en la importancia de mejorar la calidad de vida en todos sus aspectos. Su sencillez y bonhomía se ven reflejados en sus comentarios claros y siempre didácticos.

Sus padres eran maestros. ¿Cómo así decidió estudiar Medicina?

Cuando me gradué en la escuela empecé a estudiar para maestro y daba clases de Biología y Química. Mi padre, que para mí era una persona muy especial y cuya opinión yo valoraba mucho, un día me dijo que yo tenía vocación de servicio y que tenía que hacer algo más relevante y ser médico. Él admiraba mucho a los médicos. Pero, a la entrevista de la Escuela de Medicina, no fui obligado sino seducido. Como aún no tenía el bachillerato, no me aceptaron ese año, pero ingresé a la escuela de tecnología médica donde estaban los mismos maestros, quienes me recomendaron cuando me gradué con honores. De esa manera, fui parte de la 2ª Clase de la Escuela de Medicina de la UPR.

¿Cómo llegó a Cardiología?

Luego de graduarme, me especialicé en Medicina en Puerto Rico. Al terminar, mi jefe me dijo que fuera a los Estados Unidos a hacer cardiología. Inmediatamente conseguí una plaza en Wisconsin. Cuando volví a Puerto Rico, fui a ver si me tomaban como ayudante en cardiología, pero para mi sorpresa y suerte, me ofrecieron ser jefe del laboratorio cardiovascular. La vida esta llena de milagros y uno a veces no los ve.

¿Cómo era el trabajo en el laboratorio cardiovascular?

Los cateterismos eran una novedad y se obtenía información extraordinaria. Tuve el privilegio de organizar el servicio, de buscar médicos que primero entrené y que después fueron mis compañeros. Fue una oportunidad maravillosa de crear muchas cosas nuevas. Un día, el Dr. Rafucci me mencionó a la madre de un médico que necesitaba un marcapaso. Yo me acababa de entrenar para eso y se lo pusimos en Puerto Rico. Era un marcapaso grande; luego, pusimos muchos más. Hoy en día, esos equipos son bien pequeños y duran como diez años o más.

¿Siempre le gustó enseñar?

Sí, inclusive cuando presidí la Sociedad Puertorriqueña de Cardiología, el Colegio Americano de Cardiología PR y como miembro de la Asociación Puertorriqueña del Corazón. Siempre consideré importante la orientación a los médicos y a la población en general usando los medios de prensa. Cuando era jefe de cateterismo, llevaba a los residentes a la televisión para que ellos mismos informaran.

En 1978, el Dr. Berríos Martínez dirigía la Asociación Médica y me pidió que presida el primer Comité de Calidad de Vida en Puerto Rico. Con la Dra. Sylvia Monteserin como copresidenta hicimos en dos años obras para mejorar calidad de vida de la población, sin muchos aspavientos ni espíritu de figurar. Inclusive, con médicos, sicólogos y trabajadores sociales, realizamos actividades educativas con muchas familias.

¿Qué entiende por calidad de vida?

Valores. Calidad de vida es un término muy amplio que no solo es la salud física y mental. Por eso, ante todo están los valores, incluyendo amistad, integridad y sinceridad. En los valores se encuentran muchas de las soluciones a los problemas de la sociedad y de la salud.

Algunos expertos, médicos, sicólogos y otros profesionales hacen diagnósticos precisos, pero viene faltando el tratamiento. Por ejemplo, frente al problema de no usar el cinturón de seguridad, se impuso una multa elevada, y ahora todos lo usan. Fue una solución exitosa. Los problemas actuales requieren evaluaciones y discusiones orientadas a buscar soluciones. Además, siempre tiene que haber un líder inspirador y que dirija, teniendo cuidado con los egos y con los que solo buscan figurar por figurar.

¿Y la calidad de vida en salud?

En la actualidad, existen grandes tratamientos y medicamentos. Pero la salud no está llegando bien al pueblo. Hay que concientizar a la gente de que la salud es lo primordial. Pero hay relacionistas y expertos en mercadeo que quieren educar haciendo fiestas, con música, cantantes y comida. La gente tiene que estar bien informada, entender el problema para ayudar al médico. Nosotros por nuestra parte tenemos que esforzarnos en ser claros con los pacientes, a veces inclusive con un diagrama o un dibujo.

Un detalle muy serio de falta de calidad es la organización de algunas oficinas. El médico que cita a muchos pacientes a la misma hora está cometiendo un error. ¡Hay personas que tienen que esperar seis horas para ser atendidas! Nuestra profesión es de empatía, de servicio, de consideración. El médico tiene que ser un líder, también en su oficina y en su organización. Si uno entra a una oficina con personal amable y cariñoso, puede esperar lo mismo del jefe o dueño que es el médico que lo va a atender. Nuestra profesión es preciosa y hay que cuidarla y valorarla. En esto creo que pueden ayudar o educar las Escuelas de Medicina.

¿Qué sugeriría para la epidemia de obesidad e hipertensión?

Hay que empezar a combatir los problemas de salud física en la escuela. En la actualidad, hay un criterio hedonista, de gozar, de comer mucho, de beber mucho, de bacilón y de fiestas. Lo importante no es el gozo, que es efímero (y puede dar dolor de cabeza), sino la alegría, que es permanente. Se está perdiendo el control o autocontrol, la vida sin reglas no funciona y el orden es básico. Tenemos que ayudar a que la gente sea responsable de su comportamiento, la fórmula está en educar a la gente de una forma que se sientan atraídos a ello. ¿Por qué no se puede ser inspirador en eso, más aún sabiendo que a todos les gustan las cosas buenas?

El sobrepeso lleva a otros problemas, como la hipertensión o la diabetes. El paciente tiene que ayudar a controlar su presión y a bajar de peso. Muchas dietas no sirven, hay que saber comer, no se trata simplemente de bajar para luego subir nuevamente. La actividad física es importante y se debe de combinar con la buena alimentación. Los profesionales tenemos una responsabilidad grande, más aún cuando los medios en general dan información negativa o no trascendente. A nivel de gobierno, los Departamentos de Salud y Educación tienen que unir esfuerzos.

¿Cuál sería el rol del médico?

Los médicos tenemos que inculcar la importancia de la prevención y la gente tiene que tener claro que eso es lo que le conviene. Además, el médico tiene que ser un modelo, de salud y de servicio, de comprensión y de humildad. Hay que dar buen ejemplo a los jóvenes, ya que ellos muchas veces hacen lo que ven.

Han ocurrido cambios culturales y sociales importantes que nos obligan a replantear lo que hay que hacer para tener nuevamente al médico amigo y conocedor de la familia. La organización del sistema también ha cambiado mucho y hasta se ha complicado; los planes o seguros médicos entran a veces en aspectos que no les corresponden, olvidando que ellos, en esencia, tienen su origen en la cooperación social, buena y solidaria.