Entrevista

Entrevista

Eduardo Ibarra, MD La salud como derecho universal

Próximo a cumplir su segundo año como Presidente del Colegio de Médicos Cirujanos de Puerto Rico (CMCPR), el reconocido especialista en problemas de dolor, Dr. Eduardo Ibarra Ortega, nos hace un recuento de aspectos importantes de su actividad, entre los que resaltan su interés en apoyar como misionero a poblaciones necesitadas y su lucha para mejorar el derecho a la salud.

¿Lleva mucho tiempo en Puerto Rico?

Yo estoy en Puerto Rico desde muchacho, cuando vine de México. Acá me gradué en la escuela superior, hice el bachillerato en la Universidad de Puerto Rico. Luego fui a Guadalajara a estudiar Medicina. Las especialidades en Ginecología y Obstetricia, Anestesiología y Cuidados Intensivos las hice en New York. Luego volví a Puerto Rico y acá he trabajado en el Hospital Regional de Bayamón, en Arecibo, en Aibonito y Cayey y, finalmente, me dediqué al tratamiento del dolor en Aibonito. Y ahora, tengo el honor de representar al Colegio de Médicos Cirujanos de Puerto Rico.

¿Trabajó también en otros países?

Mi relación con otros países se da por el tema de las misiones, que es algo en lo que estoy involucrado desde hace mucho tiempo con un grupo de médicos. Hemos llegado a muchos pueblos de América del Sur, ayudando a pueblos pobres a resolver problemas de salud y a rehabilitar algunos hospitales. Participé también en muchas actividades educativas. Así me puse en contacto con una serie de organizaciones internacionales que tienen que ver con el dolor y me integré a la Asociación Latinoamericana de Manejo de dolor, FEDELAT, que presidí por tres años.

El tema del dolor es importante en su actividad profesional.

En realidad, estoy enfocado en la lucha por los derechos humanos. Inclusive presentamos una solicitud a Naciones Unidas para que el derecho al tratamiento del dolor se incorpore a la Declaración de los derechos humanos. La declaración en sí no es enmendable. Sin embargo, se pueden añadir elementos o hacer tratados o convenios relacionados, como se ha venido haciendo desde 1948. Siempre hemos estado comprometidos con el tema de los derechos humanos y por eso no debe verse como algo insólito nuestro involucramiento en el asunto de un terreno que donamos. Al final de la vida, eso es lo que queda. Tenemos deberes legales, morales y éticos. Un deber moral es colaborar con el resto de la sociedad ayudando cuando se puede a los menos afortunados o a los que tienen menos oportunidades.

¿Ha encontrado retos en su gestión en el CMCPR?

En nuestra gestión, hemos trabajado intensamente hacia la obtención de logros de tipo salubrista y humanista. Por eso hemos sido muy explícitos con el gobierno de los Estados Unidos en decir, por ejemplo, que creemos en un sistema universal de salud y que debe ser instalado en Puerto Rico como un plan piloto. Hemos marchado por las calles solicitando que esto se implante, ya que es un merecimiento de todos los seres humanos. Tenemos un gran aliado que es el presidente Barack Obana. Se tiene que hacer y es imposible esperar hasta tener un plan perfecto. Nada es perfecto, todo es perfeccionable y se puede enmendar como ocurre en la ciencia o en la literatura.

El sistema de salud que cubra a todos es un acto de justicia social. Por eso existe en muchos países, como en gran parte de Europa y en la mayoría de los países más ricos del mundo. Estamos luchando para que se eleve el derecho de salud a la Constitución. El Senado lo aprobó y la Cámara aún no se ha manifestado.

¿Cuál es la importancia de estos objetivos jurídicos?

La Constitución es la meta moral de una sociedad y de sus aspiraciones, es el marco de referencia de los valores morales de la sociedad. Por eso, es fundamental que los conceptos más importantes estén constitucionalizados y plasmados en un documento. En la Constitución lo escrito es intocable y no será fácil cambiarlo por una coyuntura política. Es importante que las grandes aspiraciones sean parte de la Constitución. El derecho a la salud es el derecho por excelencia de una sociedad, es el que te permite disfrutar de los otros derechos. Sin salud no tienes nada, es la máxima aspiración del individuo y de la sociedad: tener acceso a la salud y a los cuidados de salud. El cuerpo es muy frágil, estamos acá sanos y bien, pero no sabemos qué nos puede ocurrir mañana. La vida y la salud son derechos paralelos y naturales. Por eso, nuestra lucha por el derecho a la salud y el derecho a un plan o sistema universal de salud.

Coméntenos otros elementos de su gestión en el CMCPR

Un logro importante ha sido introducir el proyecto de ley 958 que fue aprobado unánimemente por el Senado y ahora falta que pase a la Cámara. Propone algo muy sencillo: que a los médicos se les pague luego de la atención brindada y que el pago no se tenga que complicar por cuestiones burocráticas documentarias lentas y complicadas que, al final, lleven a pagos parciales con recortes significativos. Por ejemplo, cuando una persona va a una peluquería y paga con su tarjeta, quien la atendió recibe inmediatamente su remuneración. ¿Por qué el médico que brinda un servicio tan o más importante tiene que pasar un vía crucis para que le paguen?

¿El trabajo administrativo en el CMCPR es complicado?

Hasta mi llegada a esta institución, el presidente dirigía todo. Hacía falta una entidad administrativa con una persona que supiera administrar ya que los médicos generalmente no estamos para administrar. Es así que se contrató a un médico especializado en administración en hospitales y en salud pública. Él ha salvado miles de dólares y ha resuelto muchos problemas administrativos y puedo decir que solo en el primer semestre se lograron grandes ahorros gracias a esa gestión especializada. Ese manejo profesional administrativo debe estar institucionalizado. Las finanzas están mejor que nunca y se han racionalizado los gastos. También se han minimizado los conflictos entre los colegiados. De esa manera, el presidente puede tener el tiempo necesario para los asuntos representativos, médicos y salubristas que puedan beneficiar a todos. Así, por citar un ejemplo, cuando surgió la crisis del virus A H1N1 pusimos líneas telefónicas especiales y pudimos ayudar e informar a miles de personas.

Además del importante apoyo administrativo actual, en el CMCPR está la junta de directores, que es muy importante y necesaria. Allí es como en todo conjunto humano donde obviamente no todos estaremos de acuerdo; esto es legítimo y enriquecedor. Generalmente, ha prevalecido el criterio humanista. La función más importante del CMCPR, establecida por ley, es velar por la buena salud del pueblo de Puerto Rico. Por eso, hemos tenido que intervenir y opinar en algunos aspectos sociales o relacionados a política como ocurrió en el tema de los despidos masivos. Nos podrán criticar, pero es nuestra obligación manifestarnos ya que esas situaciones llevan a una crisis y a un mal estado del bienestar y de la salud. Hoy en día, el CMCPR tiene credibilidad y asume su responsabilidad social.

¿Cómo ha avanzado el tema de la educación continua en el CMCPR?

La participación del CMCPR en educación continua ha aumentado dramáticamente. Hemos logrado finalmente un antiguo objetivo, que es acreditarnos para brindar educación continua. Ahora van cientos de personas a los cursos donde antes iban pocos. Tenemos comunicación por Internet. En la convención, estamos dando más créditos, hemos focalizado en la parte educativa.

¿Tiene algún hobbie?

Fuera de mis pasiones relacionadas con el trabajo, me gusta la ópera. De muchacho canté, La Boheme es mi favorita, también Tosca y Turandot.