Entrevista

ENTREVISTA

Juan Arroyo, MD

La importancia de la pediatría en el futuro de nuestra sociedad

El doctor Juan Arroyo es un destacado pediatra que este año preside la Sociedad Puertorriqueña de Pediatría (SPP) en un momento importante: hay que promover la medicina preventiva y organizarse contra la pandemia de influenza viral. Además, en Puerto Rico se celebrará el Congreso Latinoamericano de Pediatría.

¿Ha tenido que colaborar con las autoridades locales en su función como presidente de la SPP?

Sí, es un compromiso y una obligación. A raíz de la epidemia de influenza, inclusive estamos trabajando para definir qué pediatras estarían dispuestos a vacunar en sus oficinas privadas. Colaboramos en campañas de vacunación, en el tema del dengue, en accidentes y en todo lo relacionado con los niños.

Ahora mismo, en relación con la vacuna del virus del papiloma humano vemos que falta información; hay personas que llegan a decir que al poner la vacuna se expone al adolescente a tener relaciones sexuales. Es un error. Esto lo comparo con la vacuna de la hepatitis B: se administra en la niñez, puede evitar una infección en la adolescencia o adultez joven y puede prevenir un cáncer al hígado en el adulto. Con HPV es igual, se vacuna entre los 11 y 18 años, antes de que se pueda estar en contacto con el virus. Evita el cáncer del cuello uterino y otros menos frecuentes. Inclusive, en algunos países se están vacunando los varones. Alrededor del 75% de las personas sexualmente activas podrán adquirir este virus en algún momento de la vida. Es un tema de medicina preventiva que puede evitar mucho sufrimiento y ahorrar dinero al sistema de salud.

En los Estados Unidos casi un 35% de los padres no desea vacunar a sus niños del virus A H1N1, e inclusive hay algunos médicos que rechazan la vacuna. ¿Qué opina al respecto?

Es un caso de desinformación. Se ha investigado seriamente sobre supuestos cuestionamientos a las vacunas pero no se ha podido probar nada. Se ha querido relacionar algunas enfermedades como el autismo con el thimerazol que se usa en algunos viales multidosis de vacunas y que contiene una mínima cantidad de mercurio, pero no se ha podido probar nada. Cuando se vacuna a millones, es fácil decir que alguna condición rara puede tener relación con la vacuna. La desinformación lamentablemente está trayendo consecuencias. En los Estados Unidos, ya hay zonas con brotes de sarampión, que había sido controlado, y casos severos de meningitis y epiglotitis.

¿A quiénes se debe de vacunar; y quiénes no deberán vacunarse?

El Departamento de Salud está estableciendo un orden para la vacunación A H1N1. Primero, lo harán las personas en riesgo de exposición, los menores de 5 años, los adultos que cuidan bebés de menos de 6 meses, las embarazadas, personas con algunas enfermedades crónicas, asmáticos, diabéticos, etc. Antes de la vacunación, se hace un cuestionario básico, ya que vacuna de influenza, en particular, no se debe de poner a personas alérgicas al huevo.

¿Como pediatra, cuán importante considera que es la relación con la familia o con las madres?

Es una relación constante. Inclusive yo prefiero citar a la futura madre durante el embarazo. Se le prepara para cuidar al niño, a bañarlo, a tomarle la temperatura y a notar sus sentidos, el tacto, la audición, etc. Eso da seguridad y facilita mucho.

La relación con la familia es importante, uno muchas veces acaba asesorando a los padres. Recuerdo al médico de mi familia como un viejito que me escuchaba con una atención especial y cuando salía, ya me sentía bien, a veces sin recibir ninguna medicina. Si tienes fe en el médico todo va bien, y si no tienes fe vas a tener problemas. No podemos perder esa relación, aunque el sistema con sus regulaciones y estandarizaciones va contra eso. Lo positivo hoy en día es la gran cooperación de algunos varones. Traen a sus hijos a la consulta y lo hacen todo muy bien.

Hay una evolución en la dinámica familiar y en las actividades de los niños…

Eso lo podemos ver en nuestras propias familias. Tengo tres varones y una nieta de 5 años, el menor de mis hijos ya tiene 23 años. Cuando en la familia hay buenas bases, los hijos deben salir bien en la vida; las bases están en el afecto, en el ejemplo, en la conducta, en las creencias.

Por otro lado, las actividades han variado: Internet, los celulares, los videojuegos, la falta de actividad física. En muchas escuelas no se promueve el deporte, o se promueve sólo entre quienes destacan. Así, muchos dejan de hacerlo por falta de estímulo. La alimentación también es un problema. En la calle se ofrecen muchos dulces. Para mejorar este aspecto, en Puerto Rico se preparó una pirámide alimentaria cuya difusión hay que estimular, basada en comida local. Asimismo, hay que estimular desde niños el caminar, subir escaleras y no depender de los motores. Hay un serio problema de obesidad y de diabetes con un costo socioeconómico inmenso. Salud tendría que coordinar más con Educación; realmente es algo que compete a todos en general, es nuestra niñez y nuestro futuro.

¿Cuándo decidió ser pediatra?

Estaba entre Medicina general y Pediatría así que en mi último año de estudiante decidí rotar en cada departamento. Yo estudié con una beca de Public Health y, al termina, hice la residencia de Pediatría. Luego, tenía que servir en áreas de mucha necesidad. Tuve la oportunidad de volver a Puerto Rico y de servir en Naranjito. En esa época, cada barrio tenía su médico. Los pediatras estábamos en el centro de la Corporación de la Montaña, como consultores; había un internista, educadores en salud y trabajadores sociales. Fui director allí. En los pueblos se ve el agradecimiento al médico aunque no haya dinero. A veces, en el camino me daban una gallinita o un racimo de plátanos.

¿Mantiene relación con la universidad?

Ahora en la práctica privada estamos como instructores para los residentes. Soy catedrático auxiliar de la UPR. Tenemos residentes de pediatría que vienen a la consulta y los entrenamos. Esto, antes era una electiva, ahora es parte del programa. Antes, teníamos guardias largas y extenuantes. Ahora, las guardias están organizadas de manera diferente. Todo esto es parte de la evolución.

Muy pronto se llevará a cabo en Puerto Rico el Congreso Latinoamericano de Pediatría

Esperamos más de 2000 participantes. El día previo habrá un simposio sobre trastorno de déficit de atención. Se trata de un problema que no siempre se diagnostica correctamente, ya que para tener el cuadro completo se requiere de una buena evaluación sicológica y hay que llenar y evaluar cuestionarios del paciente, de los padres y del maestro. En Puerto Rico inclusive hay un cuestionario adaptado a nuestra realidad. En la convención, además de este curso, hay un extenso programa; es un gran esfuerzo del equipo organizador.

También se cumplen 20 años de la firma de la Convención de los Derechos del Niño, y reafirmando el compromiso se va a firmar el Acta de Declaración de Compromiso con los derechos de los Niños y de las Niñas. Vendrán personalidades de la Academia Americana de Pediatría, de la Organización Panamericana y de la Organización Mundial de la Salud, de Unicef y de varias organizaciones. Lo considero como las Olimpiadas de los pediatras. Y la declaración es un legado y una base para el futuro.