Entrevista

Entrevista

Francisco Olazábal, MD

Cardiología en Puerto Rico: revisando el pasado y mirando al futuro.

El Dr. Francisco Olazábal es un experimentado cardiólogo, graduado en la Escuela de Medicina Johns Hopkins, a quien le tocó dirigir el servicio de cardiología del Hospital Municipal donde fue profesor y maestro de varios grupos de cardiólogos. En su amplia trayectoria de servicio profesional también integró y presidió asociaciones de cardiólogos en Puerto Rico y hoy continúa activo en su práctica en el hospital Auxilio Mutuo. A nuestras preguntas responde con sencillez pero en forma muy directa.

¿Cuál era la situación de la cardiología en Puerto Rico en los 1950s?

En Puerto Rico desde el 1957 se hacía cirugía de corazón abierto y para esa fecha ya contábamos con arteriografía selectiva y se iba a comenzar a hacer angiografía de las arterias coronarias. Diferentes hospitales empezaban a inaugurar Unidades de Cuidado Coronario. Estábamos casi en la frontera de la cardiología siguiendo el camino iniciado por el Dr. Ramón Suárez y por el Dr. Francisco Raffucci. La cardiología era impulsada por los jóvenes cardiólogos de la Escuela de Medicina y del Hospital Universitario, los del Hospital de Veteranos y los de mi institución, el Hospital de la Capital. Se publicaba y presentaba extensamente y había una sensación de dinamismo y exhuberancia en la práctica de la cardiología. Era un ambiente académico y de alta profesionalidad.

¿Qué comentario haría sobre los años 1970s?

En 1970 la cardiología en Puerto Rico estaba, en general, adelantada para su tiempo. Tuve la oportunidad de escribir un editorial para el Boletín de la Asociación Médica de Puerto Rico titulado “Cardiology in Puerto Rico 1970”. (Bol. Asoc. Med. P.R., 62: 62-64 (Feb) 1970) Recientemente encontré una copia al revisar papeles viejos y me impresionó ver cómo mientras más cambian las cosas más parecen quedarse iguales. Suena paradójico, pero es así. Invito al lector a leerlo, tiene 39 años y parece que fue ayer.

¿Estamos ya en el 2009, qué opina de la situación actual?

En el 2009 la condición de la cardiología en Puerto Rico es buena. Por ejemplo en el Hospital Auxilio Mutuo, donde aún dirijo la Unidad de Coronaria, hace ya varios años que todos los pacientes que presentan infarto de miocardio con elevación del segmento ST son llevados al laboratorio de angiografía coronaria en el tiempo recomendado por las guías especializadas, y así son tratados con angioplastia y casi siempre con stents. Esto ha mejorado dramáticamente la evolución clínica de esta condición y reducido impresionantemente las complicaciones que antes ocurrían. Casi todos los pacientes que mueren hoy en día en la Unidad tienen edad avanzada o múltiples co-morbilidades. Los laboratorios cardiológicos en la isla están usando cada día más equipos digitales. Esto ha mejorado mucho la calidad de las imágenes y también permite la transmisión de éstas a puntos distantes para su interpretación o evaluación,

La cirugía de corazón se hace con baja mortalidad y morbilidad a pesar de que los pacientes que hoy van a cirugía son de más edad y con la enfermedad más avanzada.

¿Qué opinión le merecen los avances en tecnología diagnóstica?

El uso de MRI cardiaco, arteriografía computarizada tomográfica (CTA) y de PET-CT nos ayudan, en forma no invasiva, a hacer estudios sofisticados dilucidando la anatomía, fisiología, perfusión y función del corazón y facilitando también el diagnóstico de enfermedad congénita.

¿Y cuál es la situación en el fallo congestivo?

El tratamiento del fallo congestivo ha mejorado de tal forma que pacientes que estaban en vía de hacérsele un transplante de corazón han podido dejar la fila de espera y tener una expectativa de vida más larga y menos sintomática. Ya casi nunca hay que referir pacientes para diagnóstico o tratamiento a centros de Estados Unidos pudiendo contar con los servicios de primera calidad que nos da en especial el Centro Cardiovascular de Puerto Rico y el Caribe, que es uno de los logros mas importantes de los últimos años.

Entonces, ¿por qué nos dice que la situación de la cardiología es solo buena en lugar de decir excelente? Principalmente porque estamos teniendo una pérdida de talento cada día más grande. Recientemente hemos visto como algunos de los electrofisiólogos se han marchado a los Estados Unidos. Muchos de los más talentosos estudiantes, residentes y fellows se quedan a ejercer fuera de Puerto Rico. En las reuniones de cardiología uno ve muchas caras de siempre y pocas caras nuevas. Especialmente en posiciones de liderazgo. Me comentaba un cirujano recientemente, porque esto es un fenómeno general, que más de la mitad de los cirujanos en actividad, hoy en día tienen más de 55 años.

¿Mirando al futuro, qué cree que pasará digamos dentro de diez años?

Nosotros nos debemos sentir agradecidos que desde 1970 hasta ahora hemos contados con líderes que han impulsado nuestra subespecialidad hasta lograr estos éxitos que he enumerado ya. Han hecho una labor excelente y encomiable. Pero ha llegado el momento de asegurar que el futuro también sea halagador y que se mantenga la excelencia y dedicación que hemos disfrutado estos últimos años. Hay que hacer un esfuerzo para renovar nuestra especialidad, principalmente en los puestos de liderazgo.

¿Quiere decir que hay que trabajar con la gente joven?

Exacto. Hay que convencer a nuestros jóvenes talentosos que servir en Puerto Rico tiene grandes ventajas personales que compensan parcialmente las desventajas económicas y profesionales. Hay que entusiasmar a los nuevos cardiólogos a formar parte de y a laborar en las organizaciones como el Colegio de Cardiología y a tomar los boards correspondientes a su práctica.

¿Aprovechando también la tecnología para la comunicación?

Seguro que si. Hoy en día, el uso del Internet nos permite acceder a los centros de información médica al instante. Ya Puerto Rico no puede considerarse como una isla aislada en medio del Océano Atlántico. Obviamente la geografía no ha cambiado en solo 40 años pero la tecnología nos facilita estar al día en nuestros conocimientos y participar de los avances de los grandes centros cardiológicos. Por eso y sin restar valor a nuestro idioma español, necesitamos inclusive mejorar nuestro inglés. Es así que mi única crítica en las presentaciones, que fueron excelentes, de los fellows en la reunión del American College of Cardiology fue la pobre pronunciación que tenían algunos al presentar en inglés. Ya no hay razón para sentimientos insulares o territoriales. El mundo es una aldea. Deberíamos hacer un esfuerzo, como ya han hecho algunos, en atraer especialistas de reconocimiento mundial, tanto puertorriqueños como de otras localidades para transfundir nuevas actitudes y enseñanzas a nuestras organizaciones, e internacionalizar más nuestros centros educativos.

¿Alguna sugerencia a los líderes de hoy?

Cualquier comentario se puede entender de distinta manera. Espero que estos comentarios se tomen como constructivos y, ya que también valen para mí, que los cardiólogos que hemos disfrutado de nuestros logros ahora les demos pensamientos e ideas a los más jóvenes, para hacerlos crecer y persistir en su labor profesional en Puerto Rico, para beneficio de nuestro pueblo en el futuro.

El Dr. Francisco Olazábal se despide reiterando su orgullo por la cardiología en Puerto Rico, pero al mismo tiempo mostrando su preocupación e interés para lograr que los jóvenes médicos regresen o no se vayan, para que puedan seguir por la senda de la excelencia en la isla.