Editorial invitado

Cruzada contra la obesidad pediátrica

JPEG - 3.3 KB
Concepción Quiñones de Longo, MD
Especialista en Pediatría Subsecretaria del Departamento de Salud de Puerto Rico

En Puerto Rico, de cara al siglo XXI, y como ocurre en otras jurisdicciones de Estados Unidos y en otros países del mundo, enfrentamos una preocupante epidemia de obesidad en nuestra población pediátrica. Estudios realizados por el Departamento de Salud en el 2005, y en los que se consideró un grupo representativo de estudiantes de segundo grado de escuelas públicas y privadas, revelaron que el 42% de estos niños tenían un peso mayor al recomendando para su edad y sexo. A raíz de estos hallazgos, la actual administración ha adoptado políticas públicas dirigidas a prevenir el sobrepeso en los niños y jóvenes puertorriqueños.

Estudios epidemiológicos han demostrado que la obesidad afecta adversamente todos los aspectos de la salud. Por lo tanto, la obesidad pediátrica conduce a severas consecuencias de salud en el adulto, ya que es un factor de riesgo común para el desarrollo de enfermedades crónicas tales como hipertensión, diabetes, enfermedades del corazón, cáncer, entre otros.

Entre los factores de riesgo para la obesidad pediátrica se han identificado causas individuales, factores en el hogar, en la escuela y en la comunidad; así como valores y estilos de vida de nuestra sociedad que inciden en el diario vivir. Por ello, para realizar una cruzada contra la obesidad pediátrica, es necesario comprometer seria y activamente a todos los sectores de la sociedad, profesionales de la salud, agencias públicas y privadas, así como organizaciones de base de fe.

En este esfuerzo común, es muy importante la integración de nuestros pediatras, que son el primer recurso que buscan los padres al tomar una decisión o pedir un consejo sobre cualquier aspecto que afecte a sus hijos. Por eso, es muy importante que promovamos, tanto entre nuestros infantes como en niños y jóvenes, la actividad física y las buenas prácticas de alimentación.

Solo así, nuestros niños crecerán para convertirse en adultos saludables y ciudadanos de provecho para Puerto Rico.