Carta del Editor

Carta del Editor

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Marco Villanueva-Meyer, MD
mvm@revistagalenus.com

El compromiso con la excelencia

Siempre se ha dicho que la Medicina no es una ciencia exacta y que el acto médico tiene como fin ayudar y servir al individuo. La precisión de los análisis, de las investigaciones y de las estadísticas sirven como referencias y para ayudar a tomar decisiones, pero, en esencia, siempre va a primar el criterio del médico para resolver cada situación particular. En este sentido y para proceder de la mejor manera, se debe buscar la excelencia, ofreciendo lo mejor del conocimiento, lo mejor en calidad y –sobre todo– lo mejor de cada uno. Esto permitirá tomar las decisiones adecuadas y de excelencia –lo que puede ser a veces muy rápido y en otras oportunidades luego de prolongadas investigaciones– y de acuerdo a cada caso.

Alguna vez escuché a unas damas elogiando a un médico diciendo que era “muy acertado”. Entendí que se trataba de un término mal empleado ya que la medicina no es un juego de azar en el que vamos a acertar o errar. En medicina, debemos buscar en cada uno de los casos lo mejor, o sea, la excelencia. Ese es el gran compromiso del médico. Para ello, se requieren por un lado el conocimiento y la práctica y por otro lado la habilidad personal que, en parte, también se puede cultivar o aprender. En la búsqueda de lo mejor para el paciente se deben considerar también factores tan reales como aclarar situaciones con administradores de salud o considerar, inclusive, aspectos legales, ya que estos podrían afectar la excelencia.

La excelencia es parte también de los dos artículos de historia que incluimos en este número de Galenus: uno en relación con el proceder de dos médicos en su labor en las instituciones a las que sirvieron, y el otro, con el trabajo creativo de desarrollo de nuevos conocimientos, compartiéndolos con una generación de nuevos médicos en todo el mundo.

Incluimos, además, varios artículos sobre distintos temas que esperamos disfruten, ya que han sido preparados con el objetivo básico –también de la excelencia– de compartir para progresar.

¡Saludos, amigos!