Carta del Editor

La paciencia o el darle tiempo al tiempo

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Marco Villanueva-Meyer, MD
mvm@revistagalenus.com

En esta columna hemos destacado el valor de la persistencia para lograr nuestras metas o para hacer que algunos imposibles se vuelvan posibles. Pero para lograr objetivos se requiere, del mismo modo, una dosis de paciencia y entender que –en muchos casos– hay que darle tiempo al tiempo, no para que las cosas ocurran por simple inercia, sino más bien para que evolucionen, maduren, las entendamos bien y para que así –muchas veces– las podamos perfeccionar o hacer de la mejor manera. Ocurre igual al tratar a un paciente, al dar una medicación u observar la evolución de una cirugía: hay que darle tiempo al tiempo.

En relación con esto, se me vienen a la mente un par de líneas de uno de los bellos poemas de Rudyard Kypling, que traducidas dicen así: “[…] y no es dable a tu ignorancia, figurarte cuán cercano puede estar el bien que anhelas y que juzgas tan lejano, [...]”. Cuando hay objetivos definidos y sólidos, tendremos generalmente buenos resultados. De esa manera, mientras realizamos un trabajo o una actividad y pensamos en nuestra meta, debemos tener también paciencia y comprender que el tiempo es necesario para lograr algo y que, por lo general, en la vida no hay atajos. Nacimos luego de una gestación que tomó nueve meses, tardamos cerca de un año en empezar a caminar –sin hacerlo nada bien en un inicio–, recién unos años después fuimos a la escuela y solo después de haber culminado con ella pudimos ingresar a la universidad. Esta última solo la terminamos después de cumplir con un programa que tomó otros tantos años y, luego, en el trabajo, en una especialización o en el quehacer de la vida, adquirimos capacidades adicionales solo con los años de práctica o experiencia. Con vehemencia o impaciencia no haremos que nada de esto ocurra más rápido ni mejor; pero con persistencia e insistencia, y sin perder la paciencia, sí podremos lograr mucho más.

En los artículos de este número de Galenus encontramos mucha información preparada por distinguidos especialistas gracias a sus conocimientos y capacidad adquiridos en años. En los artículos de historia se reconoce el esfuerzo paciente del Dr. Luis Sala, en su vida y trabajo y, en especial, para la creación de una de nuestras excelentes Escuelas de Medicina, y el del Dr. Alexander Fleming, que gracias a su capacidad, preparación y habilidades adquiridas en sus años de vida pudo distinguir los elementos que le permitieron sentar las bases del desarrollo de la penicilina. Además, tenemos algunos artículos con información importante sobre problemas epidémicos nuevos, como son los virus de chikungunya y de ébola. Todo esto ha sido preparado como siempre con el criterio de compartir para progresar.

Saludos, amigos.