Carta del Editor

Dejando algo de uno en todo lo que hacemos

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Marco Villanueva-Meyer, MD
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Al empezar cada día, tenemos muchas nuevas oportunidades. Puede ser que tengamos un trabajo o una actividad llena de rutinas y tal vez ya hayamos aprendido a hacerlo muy bien. Sin embargo, siempre hay oportunidades de realizarlo mejor, de hacer algo nuevo o tal vez de cambiar algunas cosas, para que los resultados sean mejores o para que los disfrutemos más.

Esto es válido por igual para cualquier tipo de tarea, desde la labor más simple y sencilla hasta el trabajo de quien realiza obras grandes y llamativas. Lo importante es hacer todo cada vez mejor, dejando en ello nuestro esfuerzo e interés, nuestro tiempo y, en esencia, algo de nosotros mismos. Eso lleva a que todo lo que hagamos sea un reflejo de nosotros y trascienda.

La satisfacción que se logra así es invalorable. Lo que se alcanza con esfuerzo, con trabajo o con estudio, cuando va unido a la pasión y al amor es un privilegio humano. Es allí donde aparece el espíritu creador que nos permite, no solo cumplir con nuestras tareas, sino más aún, desarrollar cosas nuevas, avanzar y mejorar.

A continuación encontraremos muchos ejemplos de esto último, en las sugerencias para una mejor calidad de vida, para curar o prevenir algunas enfermedades y para poder evitar situaciones de salud muy graves con el empleo de tecnologías no imaginables hace unas décadas.

Todo esto es expresión de una evolución positiva en la que el agradecimiento y el reconocimiento (que se incluye en muchas columnas de esta revista) son partes esenciales que nos permiten valorar lo que se va logrando. Cuidando y cultivando nuestros sueños e ideales, estando atentos a las oportunidades y al cambio y dejando algo de uno en todo lo que hacemos, siempre se va a avanzar. Este avance va a tener su expresión al trasmitirse y comunicarse, para beneficio de todos, con el criterio de compartir para progresar.

Saludos amigos