Carta del Editor

Valorando cada día

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Marco Villanueva-Meyer, MD
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Cuando empecé a estudiar Medicina tenía que hacer unas prácticas a modo de guardias nocturnas durante unas semanas, acompañando a pacientes en estado crítico, muy graves, en coma o recién operados. En el camino al hospital, pensaba en el caso que me podrían asignar, esperando que me tocara una noche tranquila para poder estudiar para mis próximos exámenes del libro que llevaba bajo el brazo. Las personas a quienes relevaba solían casi siempre comentarme sobre lo ajetreadas que habían estado o sobre lo mal que estaba el paciente, deseándome suerte al despedirse.

Por alguna razón que nunca pude definir bien, la mayoría de pacientes pasaban tranquilos las noches y solían descansar bien. No sé si sería alguna tranquilidad que nos transmitíamos mutuamente o temor de los pacientes a exigir o esperar algo de un estudiante que quería saber mucho pero que sabía muy poco. Algo que siempre recuerdo, fue una mañana cuando pasaba el turno y comentaba lo tranquilo que había estado un paciente muy grave, ante la incredulidad de quienes llegaban; allí me pareció que el paciente, que estaba casi en coma, hizo una casi imperceptible sonrisa cómplice, sin que nadie más notara este gesto. Lo cierto es que esas noches pude estudiar mucho para mis exámenes.

Sin pretender hacer paralelos, tal vez hay un hilo conductor entre lo descrito y algunos artículos o temas que publicamos en este número; así sería sobre el efecto placebo o sobre la actitud que puede mostrar o trasmitir el médico a los pacientes afectados por enfermedades tan graves o complicadas como el SIDA, donde la vida pende de un hilo, o sobre los consejos que debe dar el ginecólogo a sus pacientes o sobre los diagnósticos, a veces concluyentes, que puede transmitir un dermatólogo.Valgan verdades, los médicos en general tienen muchas veces la oportunidad o el privilegio de destacar el regalo que es la vida y la importancia de valorar cada día y momento, con la responsabilidad de saber que habrá un mañana mejor, considerando las experiencias o errores del pasado como parte de un aprendizaje. Parte de ese aprendizaje y de esas experiencias se refleja en los artículos de esta edición que se presentan con el criterio, que siempre nos acompaña, de compartir para progresar.

¡Saludos amigos!